Santuario romano femenino descubierto en cueva Valencia

Un tesoro arqueológico bajo tierra en Millares
En las entrañas de una montaña valenciana reposa uno de los descubrimientos arqueológicos más significativos de los últimos años. El santuario romano Valencia ubicado en Cova Dones, una gruta situada en Millares, ha revelado evidencias que lo posicionan como un yacimiento único en todo el Imperio Romano. Los trabajos de investigación desarrollados entre mayo y junio de 2026 han permitido identificar al menos 120 inscripciones latinas grabadas en la roca, la mayoría correspondientes a los dos primeros siglos de nuestra era.
Lo que hace apenas una década parecía ser simplemente una formación geológica de interés espeleológico se ha transformado en un foco de atención internacional. Cada nueva temporada de excavaciones ha traído consigo hallazgos que reescriben nuestra comprensión de la vida cotidiana y religiosa durante el período romano en Hispania.
Del descubrimiento paleolítico a las inscripciones latinas
El proyecto denominado DONARQ, financiado por la Generalitat Valenciana y la British Academy, comenzó su trabajo sistemático en 2023. Durante la primera campaña, los investigadores confirmaron la presencia de uno de los mayores conjuntos de arte rupestre paleolítico de la península ibérica, con más de cien pinturas y grabados que superan los 24.000 años de antigüedad. Este primer hallazgo ya posicionaba a Cova Dones como un sitio de relevancia extraordinaria.
En 2024, el equipo multidisciplinario liderado por expertos de las universidades de Alicante y Zaragoza localizó un santuario romano oculto a más de 200 metros de profundidad dentro de la caverna. Sin embargo, fue durante la campaña de 2025 cuando los arqueólogos identificaron vestigios prehistóricos adicionales, incluyendo espeleofactos o formaciones estalagmitas modificadas deliberadamente en tiempos antiguos. Finalmente, los trabajos concluidos en junio de 2026 han proporcionado la evidencia más contundente del significado religioso y social del lugar.
120 inscripciones que transforman la arqueología romana
El hallazgo central de esta última campaña es el conjunto de 120 inscripciones latinas grabadas meticulosamente en las paredes de la caverna. Anteriormente, los arqueólogos habían documentado apenas una decena y media de grabados similares, por lo que este descubrimiento multiplica por ocho el número de vestigios epigráficos conocidos. Este incremento extraordinario no solo convierte a Cova Dones en el yacimiento con mayor cantidad de inscripciones latinas en una cueva-santuario del Imperio Romano, sino que también abre nuevas perspectivas sobre las prácticas religiosas que se desarrollaban en el interior de las cavernas.
Los investigadores han examinado ya una parte significativa de estos 120 grabados, revelando que la mayoría corresponde al período comprendido entre los siglos I y II de nuestra era. El análisis paleográfico de las inscripciones ha permitido a especialistas como Virginia Barciela de la Universidad de Alicante y Aitor Ruiz-Redondo de Unizar identificar patrones que iluminan la función específica que cumplía esta cueva-santuario en la antigüedad.
Un santuario dedicado exclusivamente a mujeres
El aspecto más revolucionario del santuario romano Valencia radica en la identificación de que se trataba de un espacio frecuentado primordialmente por mujeres. Los resultados preliminares indican que varios de los 120 grabados incluyen nombres femeninos, un detalle que, si bien podría parecer menor a primera vista, aporta información crucial sobre la estructura social y religiosa romana. Esta evidencia epigráfica constituye uno de los pocos testimonios claros de espacios religiosos específicamente asociados con la participación activa de mujeres en el Imperio Romano.
La importancia de este hallazgo trasciende lo meramente académico. En la mayoría de yacimientos arqueológicos, las evidencias sobre la vida religiosa femenina romana resultan limitadas y fragmentarias. Cova Dones presenta un corpus excepcional que permite a los historiadores comprender, por primera vez con tal claridad, cómo las mujeres romanas se organizaban, se expresaban y participaban en rituales religiosos comunitarios.
La diosa desconocida llamada Domina
Entre los grabados más reveladores figuran cinco inscripciones votivas que proporcionan información definitiva sobre la divinidad venerada en el santuario. Estos textos refieren a una diosa a la que los devotos se dirigían reverencialmente como Domina, término que significa literalmente "la Señora". Este epíteto sagrado denota una relación de intimidad y respeto hacia una deidad femenina cuyo culto específico se desarrollaba en las profundidades de la cueva.
Aún más fascinante es el descubrimiento de que tres de estas inscripciones utilizan la advocación MALACI, una designación completamente desconocida hasta ahora en la documentación epigráfica romana. Silvia Alfayé, especialista en Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, ha señalado que esta advocación probablemente guarde relación con el agua, dada la ubicación de la cueva y su asociación con fenómenos hidrogeológicos. El equipo investigador continúa trabajando en la interpretación definitiva de esta advocación y sus implicaciones religiosas.
Prácticas rituales y ofrendas femeninas
Más allá de las inscripciones, el registro arqueológico de Cova Dones aporta datos materiales que refuerzan la interpretación de que se trataba de un santuario dedicado a prácticas religiosas femeninas. En las excavaciones se han recuperado dos anillos, una pulsera, vasos de forma cáliz y numerosos fragmentos de cerámica antigua. Sin embargo, el hallazgo más simbólicamente significativo ha sido el descubrimiento de múltiples fusayolas, piezas de contrapeso utilizadas en los husos para trabajar con hilo.
Estas fusayolas constituyen una evidencia indirecta pero poderosa de que las mujeres ofrendaban objetos relacionados con su labor textil como dones votivos en el santuario. En la antigüedad, el trabajo textil se encontraba asociado exclusivamente al ámbito femenino, lo que sugiere que las visitantes de Cova Dones realizaban ofrendas que hacían referencia a sus actividades diarias y su identidad de género. Sergio García-Dils, profesor de Historia Antigua de la UNED-Sevilla, ha confirmado que la concentración de inscripciones en una zona concreta de la cueva, alejada de la entrada, evidencia un "culto organizado" y no visitas esporádicas.
Significado y proyecciones futuras
El conjunto integral de evidencias halladas en Cova Dones durante la campaña 2026 permite conclusiones rotundas sobre la importancia de este santuario romano Valencia en el contexto del Imperio. No existe otro yacimiento conocido en todo el territorio controlado por Roma que conserve un conjunto comparable de inscripciones latinas en una cueva-santuario. La reunión de factores como el número extraordinario de grabados, la presencia de múltiples dedicatorias a una divinidad femenina específica y el registro de ofrendas relacionadas con trabajos textiles confluyen en un panorama único.
Los investigadores afirman que el análisis conjunto de las 120 inscripciones y los materiales arqueológicos permitirá reconstruir con precisión sin precedentes las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos. Las universidades de Alicante y Zaragoza, junto con otras instituciones colaboradoras, continúan ampliando la investigación para desentrañar los misterios que aún guarda esta caverna milenaria. Cova Dones representa, sin duda, uno de los yacimientos más singulares para el estudio de la religiosidad femenina romana en Hispania y en el conjunto del Imperio.